Con sus blancas playas de arena de coralina y sus grandes extensiones de vegetación frondosa y exuberante, Martinica es un destino ideal para disfrutar de comida exótica y vida criolla bajo un sol fulgurante.

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COSAS QUE PUEDES HACER EN MARTINICA

1. ARENA BLANCA

La mejor playa de Martinica se encuentra en el extremo meridional de la isla: Grande Anse des Salines es una curva perfecta de arena blanca y aguas cristalinas y poco profundas de un kilómetro y medio de largo. Les Anses d'Arlet, cerca de la capital, Fort-de-France, es ideal para una escapada tranquila entre semana y para ver pasar a la gente. Los domingos se reúne aquí la gente guapa. En la terraza del restaurante de playa Ti Sable, podrás disfrutar de cócteles, buena cocina criolla y música en vivo durante toda la tarde.

2. JARDIN DE BALATA

Las tierras altas septentrionales de Martinica son tan fértiles que el Jardin de Balata, parece menos salvaje que la tierra que lo rodea. Se pueden ver colibríes volando entre hibiscos y buganvillas, y mariposas revoloteando entre muelas de langosta y aves del paraíso (dos heliconias similares al plátano). Puedes hacer una visita guiada o pasear por el jardín a tu aire, pero recuerda que cada planta tiene una historia. También hay unas pasarelas elevadas para ver de cerca las copas de los árboles tropicales.

3. CORTADLE LA CABEZA

Tal como sugiere el nombre de la capital, Fort-de-France, Martinica ha mantenido una larga relación con Francia. Si das una vuelta por el parque de La Savane, podrás ver el Fort Saint Louis y la vistosa Biblioteca Schoelcher, ambos edificios construidos con ingeniería francesa a base de hierro forjado y piedra de colores. Sin embargo, no todo lo que tiene que ver con Francia se ve con buenos ojos. Hace algún tiempo, "decapitaron" una estatua de Josefina Bonaparte (la mujer de Napoleón), que nació en Martinica, pero no es muy popular en la isla. Resulta irónico, dado que evitó ese destino en la vida real. La cabeza no se ha encontrado nunca.

4. VIDA NOCTURNA

Las principales poblaciones de Martinica (Fort-de-France, Les Trois-Îlets, Le Marin y Sainte-Anne) están llenas de restaurantes. En cualquier lugar debes comenzar con el aperitivo local, el 'ti ponch, preparado con mucho azúcar, ron y un cuarto de lima, exprimida casi hasta la destrucción. El restaurante que está más de moda es Le Zandoli, en La Suite Villa, en el municipio de Les Trois-Îlets, que ofrece excelente comida de fusión francesa en un entorno extravagante. Si prefieres algo más sencillo, pregunta por les lolos, pequeños locales que suelen preparar comida a la brasa a primera línea de mar.

5. CURSO DE COCINA CRIOLLA

Para comprender la forma de ser de los martiniqueses, debes sumergirte en su cultura, muy marcada por la lengua, el ritmo y la comida picante. Sin duda, lo mejor es comenzar familiarizándote con la gastronomía, por ejemplo con Ateliers Tatie Maryse, un blog de comida criolla que se ha convertido en una escuela de cocina. Aprenderás a preparar tres platos criollos típicos: accras de morue (buñuelos de bacalao), colombo de Poulet (pollo al curry) y flan au coco (flan de coco).